Clases de sex...
Antonella
Después de una caminata por la montaña, hemos llegado a casa muy cansados. Yo estoy casi arrastrándome. Damiana es todo lo contrario. Ella está como si no hubiese caminado, y su hijo igual. ¿Esta familia de que está hecha?
Me tiro en el suelo bocarriba, con los brazos bien extendidos. Ya no puedo más, mis piernas duelen demasiado. Me encanta caminar, pero jamás había caminado tanto.
—¿Estás bien? —Damián se agacha y me sonríe.
¡¿Cómo puede agacharse?!
—Estoy muerta —contesto.
Se