Mundo ficciónIniciar sesión—Lo que pasa es que todavía no te sientes poeta —decía Andreina, hamacándose suavemente en el cenador—. Dicen que para escribir de amor tienes que estar enamorado o con el corazón roto...
—Y no sé cuál de las dos es peor —agregó Adal, revisando algunos libros en el suelo.
—Bukowski —dijo Andreina—. El último poeta maldito.
—Sí —asintió Adal, ac







