Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Ninguna como usted! —dijo Maya tendiéndome la botella. Me la acerqué a la nariz y el olor me sacudió. Nunca había tomado licor y solo me atreví a probarlo incitada por mi despecho brutal—. ¿Quién iba a pensar que usted se estaba comiendo a ese hombre tan bello? ¡Tan bello el señor Adal!
—Estos tipos antes de meter el gol eran todo amor y atención —agregó Auri—. Ahora







