Mundo ficciónIniciar sesiónEntonces me llevó a su habitación, no sin antes percatarme de la súbita mirada de advertencia que me lanzó tía Amanda al retirarnos. Sonriendo en todo momento, Gustavo me condujo por un corredor elegantemente adornado, hablando maravillas de su desempeño en esa última carrera de caballos. Pero mi mente desvariaba. Cruzaban en ella terribles y extrañas posibilidades de mi futuro. El corazón me latía con una rapidez desenfren







