Capítulo 104. Eres mío, Alexander, ahora ustedes son míos
Los siguientes dos días fueron para Alexander y Belinda un mundo nuevo y su relación no hizo más que fortalecerse. La pequeña Irina parecía sentir el amor en el ambiente y cada día parecía tener más fuerza.
—Deja que te ayude —susurró Alexander esa madrugada, el reloj marcaba las tres y diez minutos de la mañana, era la hora habitual en que Irina despertaba.
—¿Estás seguro? —preguntó Belinda con cierta duda.
—Ayúdame a hacerlo bien, aprendo rápido —aseguró Alexander.
—Abre tu camisa —dijo con s