Viaje para aclarar misterios.
La respiración se me entrecorta por unos segundos, así que me siento en la cama para poder recuperar el aire. Paso una mano por mi frente empapada en sudor y reacciono de golpe al darme cuenta de dónde me encuentro.
—Yo… yo… soñaba —respondo con el corazón desbocado y la humedad aún entre mis piernas.
—Gritabas… ¿qué soñabas? —pregunta Mark, avanzando hacia mí.
—Que era una loba otra vez —miento, observando cómo se sienta descaradamente a la orilla de la cama.
—Esos gemidos, Estela… no eran de