No soy ella.
En realidad, no hay nada fuera de este mundo, el polvo cubre las paredes como si fuera pintura, el aire que sentí, en efecto se cuela por una hendidura en la pared y está lleno de cajas , caballetes rotos y objetos cubiertos por sábanas blancas.
—Sientes algo diferente —dice él, rodando la vista por el lugar.
Niego con la cabeza, pero siento que sentir ya no es suficiente, un escalofríos helado me trepa por la pierna hasta mi nuca, me revuelvo el pelo, miro hacia los lados y me volteo lentame