MADRE E HIJO
[MICHAEL]
Tal como cuando era niño, mi madre no dice una sola palabra delante del resto de la familia. Se limita a girarse, caminar en silencio hasta la oficina de mi padre y entrar sin mirarme. No me queda más opción que seguirla y cerrar la puerta tras de mí.
El silencio que se instala entre nosotros es pesado.
Incómodo.
Y, para mí, insoportable.
—Sé que estás muy decepcionada de mí —digo al fin, rompiendo la tensión.
Mi voz suena más baja de lo que esperaba. Siempre he sabido en