AGRIDULCE
[JIMENA]
Después de atender algunos asuntos de trabajo desde el móvil, sigo sentada en la misma silla donde me acomodé al llegar, aunque ahora todo se siente distinto. Hace apenas unos minutos la casa estaba llena de voces, de risas, de movimiento constante, y ahora el silencio se ha instalado de forma casi inesperada. Felipe, Valeria, Josué y los demás han salido, dejando aquí solo a Karla, Michael, Bruno y a mí.
Levanto la mirada hacia el jardín y la escena que encuentro me detiene