Mundo ficciónIniciar sesiónEl sótano de la mansión de Cloe no era solo una prisión física; era un quirófano de la voluntad donde ella diseccionaba el orgullo de sus enemigos. Dominic, aún con el rastro del encuentro anterior quemándole la piel, se encontraba en una nueva posición de absoluta vulnerabilidad. Cloe había regresado, pero esta vez no vestía de seda roja, sino con un conjunto de cuero negro que crujía con cada uno de sus movimientos calculados.







