Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la habitación de Cloe estaba cargado con el olor metálico de la sangre y el aroma dulce de los sedantes, pero por encima de todo, vibraba una tensión eléctrica que nada tenía que ver con la medicina. Dominic no se había movido de su lado, manteniendo su mano entrelazada con la de ella, desafiando la lógica de cualquier prisionero que acaba de recibir las llaves de su libertad.







