Mundo ficciónIniciar sesiónEra la quinta vez que Chantelle subía y bajaba en el ascensor para buscarle un simple café. Tenía las piernas pesadas, la espalda sudada y los brazos ligeramente temblorosos por el agotamiento. Tenía la sensación de ser una marioneta manejada por hilos invisibles.
Cuando entró de nuevo en la cafetería, la camarera, que se reía al principio, esta vez tuvo una mirada tierna.







