Chantelle retrocedió un paso rápido, casi presa del pánico. La proximidad de Collen Wilkerson, su mirada penetrante, su presencia imponente… todo la oprimía. Pero, sobre todo, un miedo visceral la carcomía: Mégane, su hermanastra histérica, podía aparecer de un momento a otro. No necesitaba mucho para sentirse traicionada, menos aún tratándose de un hombre al que había decidido poseer.— Perdón —susurró, insegura, con el aliento entrecortado.Giró sobre sus talones, decidida a alejarse, pero su pie resbaló en una losa húmeda. El corazón le dio un vuelco en el pecho y, antes de que tocara el suelo, una mano firme y ardente la sujetó por la cintura.Una descarga eléctrica la recorrió. Tenía la nariz casi pegada a su pecho y, sin poder evitarlo, inhaló… ese perfume. El mismo. El que la atormentaba por las noches. El del misterioso desconocido con quien había pasado doce noches.El mundo pareció dar un vuelco.Su mirada ascendió lentamente hasta los ojos de Collen, que la observaban sin l
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