LXXV

Lily se fijaba en algo a lo que no le quitaba los ojos, pero Sophie era incapaz de verlo. Antes de que Sophie pudiera articular algún argumento respecto a eso, Rose apareció interrumpiendo la atención entre ellas. Al ver a Sophie le sonrió antes de hablar.

—Señorita, buenos días, ¿ha dormido bien? —Para Sophie la asociación de esas palabras con su noche la hizo recordar los sucesos previos. Anexado a que su preocupación de ser descubierta no le daba pie para concentrarse y pensar en nada más.

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