Afuera aún estaba oscuro, amanecería en unas horas; pero todavía caían gotas de lluvia pausadamente y se sentía mucho frío, salió de la cama mientras sus pies descalzos lo llevaban por el pasillo, se dirigió a la cocina para buscar un vaso con agua antes de regresar.
Sin hacer el menor ruido, entró acercándose a ver si aún dormía; en efecto así era, estuvo de pie a un lado de la cama observando a la despeinada mujer que tenía en frente.
Se veía tan delicada y sencilla, era la viva imagen de su