capitulo 98

La tarde caía suavemente sobre el hospital, y la luz dorada se filtraba a través de las ventanas, creando un ambiente cálido y acogedor. Rafael y Viola estaban sentados en la habitación donde su madre, Victoria, descansaba con sus recién nacidos. Aunque el cansancio comenzaba a hacer mella en ella, la alegría de tener a sus tres hijos en brazos iluminaba su rostro.

Sin embargo, los pequeños no estaban dispuestos a dormir. Rafael, con su energía inagotable, miraba a su hermana con una m

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