—Doctor, quiero que quede claro algo —dijo Danika, con un tono que no admitía discusión—. No tienes idea de quién es este hombre, y no necesitas saberlo. Lo único que debes hacer es seguir mis órdenes.
El doctor, aunque intimidado por la autoridad que emanaba de Danika, intentó razonar.
—Señora, este hombre claramente ha perdido la memoria. Si no recibe el tratamiento adecuado, podría recuperar sus recuerdos de manera espontánea en cualquier momento.
Danika lo interrumpió, acercándose peligrosam