La sala de reuniones de la empresa estaba llena de voces, gráficos proyectados en las paredes y discusiones sobre estrategias de expansión. Victoria, como siempre, lideraba con elegancia y firmeza, su presencia imponía respeto y admiración. Era una mujer que no solo había ganado su lugar en el mundo de los negocios, sino que lo había hecho sin perder su esencia. Sin embargo, ese día algo no estaba bien.
Victoria llevaba semanas sintiéndose agotada. Las largas jornadas de trabajo, las reuniones