Después de la firma del contrato, la fábrica se llenó de regocijo, era lo mejor que había sucedido hace mucho tiempo para los obreros, habitantes y para el pueblo en general.
Esa noche tendrían un banquete en casa de Annette cómo celebración, pero no estarían los inversionistas a pesar que Annette los había invitado personalmente mientras compartían una copa de champagne, pero ellos rehusaron la invitación puesto que debían volver a Bruselas antes que llegara la noche, así que el banquete so