Annette estuvo preocupada toda la mañana, de acuerdo a Tristán Strauss iría casi a la hora del almuerzo para hablar con Margareth, todavía no creía que lo haría, no confiaba en Strauss, sabía que el hombre era un imbécil de primera y eso no cambiaría, e iba a buscar la manera de no ayudar a Néstor en todo esto en lo que él solo lo metió.
- ¡Annette! – escuchó preguntar de la boca de Margareth con insistencia.
- ¿Sí? – preguntó Annette confundida, intentando por un instante volver a centrarse e