Adriano
Llegó a la casa lastimado, mis piernas me tiemblan y mi abdomen duele. Abro la puerta de la casa, me derrumbé cuando entré. Una de las mujeres del servicio me ayudó a levantar, mientras llamaba a uno de mis hermanos. En mi mente solo podía pasar la imagen de la hija de pu7a esa, cada día que pasa la odio más.
Donato baja las escaleras y me ayuda a levantarme. Para luego llevarme hasta el sofá y pedirle a esta mujer que llame a un médico.
—¿Esto te lo hizo ella? —cuestiona furioso.
—