Nada más aterrizar el jet de Mario en el aeropuerto, vimos que había un coche aparcado con las lunas tintadas, Mario me dio la mano acercándonos los dos viendo bajar a Alexandre del auto.
—- ¿Qué haces aquí? — preguntó Mario
— Quería saber cómo estaba mi muñeca ¿todo bien?¿te han hecho daño? – pregunto
—- No me han hecho nada, solo me marcaron los pechos, pero uno de los sicarios me ayudó a escapar — dije.
— Me alegro, ¿y mi hijo? supongo que no le habra afectado, mañana quiero que vayas al med