Bajo un sicario a la cueva donde me encontraba, viendo cómo se iba acercando a mí, crucé mis brazos tapando mis pechos, como seguía acercándose mientras sonreía.
—- Aqui nadie te escuchara, así que no te hagas la difícil conmigo —- me dijo cuando tropecé con la pared,
Aquel hombre se acercó tanto a mi que podía sentir su aliento.
—- Por favor, no lo hagas, no soy ninguna ramera, soy hija de un importante empresario, dime cuanto quieres para ayudarme a huir de este lugar y mi padre te lo dará