Nos fuimos mi padre y yo de su despacho hacia el jardín donde estaban mi madre, Mario y Duncan, mi padre se sentó en la hamaca enfrente de mi madre y aunque me invitaron a sentarme, no podía, mire el reloj, viendo que mi esposo estaba casi a punto de llamarme y quería estar en casa para cuando recibiera la llamada.
—- Me tengo que marchar, lo siento mi esposo está a punto de llamarme y no quiero estar fuera de mi casa para que no se enfade, pero mañana os prometo que nos veremos otra vez — les