Al día siguiente, estaba desayunando con la mujer de Alex, cuando de pronto vimos acercarse al comedor a Alex, mi esposo y Katia, sentados los tres en la mesa.
— Buenos días —- nos dijeron
—- Buenos días, ya era hora que os levantéis dormilones — comentó la esposa de Alex riendo.
— ¿Qué vamos a hacer hoy? me apetece ir a navegar ¿qué me decís chicos ¿os apetece? — comentó
—- Sí papá, a mi me apetece mucho, ¿qué dices Mario?¿Te gustaría ir en el yate de mi papá a navegar por Nueva York? – pregun