Cuando llegamos a casa, Katia estaba muy sonriente lo contrario que yo, Mario no hacia mas que mirarme pues el no sabia que yo lo había escuchado casi todo lo que hablo con Alex, Nada más entrar en mi casa, cogi mi bolso y las llaves de mi coche, y aunque escuche como me llamaba mi esposo, no me di la vuelta, salí de la casa, me dirigí hacia mi coche, pero abriendo la puerta Mario me cogió del brazo.
— ¿Se puede saber a dónde vas? — pregunto.
—- Con mis padres, tú puedes quedarte con tu futura