Alexandro y su familia se quedaron en nuestra casa para pasar unos días en Nueva York, no me gusto para nada, pero Mario era el que decía que se hacía y que no. Después de desayunar, los dos hombres se arreglaron para ir a la empresa de mi esposo, quedándonos las tres mujeres en casa..
—- Bueno, ¿qué os apetece hacer hoy? podemos ir de compras si queréis —- comente la idea-
—- No, yo quiero ir donde está papá, necesito saber más cosas, quiero hacerme empresaria como papá y Mario — dijo la niña.