Al entrar en la sala, mire a mis padres acordándome de cuando era niña, ellos estaban en sus sillones, mi padre leyendo su periodico y mi madre haciendo punto como siempre le ha gustado, mientras que yo estaba delante de la chimenea jugando con mis juguetes, sin preocupaciones y sin saber qué me deparará la vida cuando creciera.
—- Hola hija, qué alegría que vengas a vernos ¿y tu marido, dónde está? — me pregunto mi madre.
— Se ha ido un par de días por viaje de negocios, menos mal que teneis l