Al levantarme al día siguiente de la cama, sentí como un pequeño dolor en mi vientre, no quise decirle a Mario nada y me quedé un rato más en la cama, viendo entrar a mi esposo en el dormitorio ya preparado para irse a trabajar.
—- ¿No te levantas todavía? supongo que serán por las agujetas que te dejé anoche—- me dijo dándome un beso en mis labios.
—- Prepárate que hoy vas a tener doble sesión, pero la lástima es que estamos buscando tener un hijo, porque me gustaría ser un poco más violento c