Al día siguiente me desperté escuchando el agua que caía de la ducha, sabía que Mario se estaba duchando y no me extrañaba nada, después de la noche de amor que pasamos. Nada más saber que había terminado, me levanté de la cama y fui a entrar en el cuarto de baño, momento en que él salía, dándome un dulce beso en los labios.
—- Buenos días señora Miller — me dijo sonriendo.
—- Buenos días querido esposo, —- le dije, pero me quedé mirando su perfecto cuerpo fijandome que ya estaba su miembro dis