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Capitulo 4

La luz de la habitación hace que parpadee varias veces mientras trato de abrir los ojos. La incomodidad que siento es grande, no puedo moverme mucho. Cuando al fin abro los ojos, me encuentro con Rachel dormida, ocupando gran espacio de la cama y yo, simplemente estoy que caído de ella.

Mi mejor amiga tiene algo de baba y la boca semiabierta, duerme aún; la maraña de rizos oscuros es un desastre. No se en que momento de la noche nos quedamos dormidas, pero después de beber algo bastante fuerte y que nos hiciera efecto, todo se vuelve difuso, no me acuerdo. 

Necesitaba a mi amiga para despejarme un poco, siempre disfrutamos de la soledad, con nosotras dos basta. 

Me remuevo incómoda y mi cabeza palpita... La resaca es horrible. Cierro los ojos y me llevo las manos a la cabeza para calmar el dolor, pero se que no va a funcionar así.

—Rachel —Mi voz apenas sale en un susurro audible, ronco, muy ronco... —Rachel —Hablo más fuerte y siento que mi garganta arde. 

Tomo mi celular y me fijo en la hora... Abro los ojos sorprendida y trato de levantarme, no funciona. Me caigo sentada, chillo por el dolor; justo en mi brazo. Que día de m****a.

—¿Qué... Paso? —Al escuchar mi chillido Rachel se sentó en la cama de golpe y comenzó a ver a todos lados. Esta asustada por la manera que se levanto. Trató de incorporarme y lo que logro es quedarme sentada, el frío del piso hace que me estremezca. 

Escuchó la estridente carcajada de mi querida amiga y la veo. Niega mientras ríe y me señala. Algo loca.

—Cállate perra —Siseo entre molesta y divertida. 

—Esto es muy divertido... Joder... —Se lleva las manos a la cabeza. También esta sufriendo de dolor de cabeza. La observo y esta un desastre — a pesar de que siempre esta con su ropa y cabello intactos — supongo, que yo debo de estar igual. 

—Ohh demonios —Me levanto rápidamente para ir a bañarme, sin importarme la horrible resaca que tengo. Voy a llegar tarde. Voy a llegar tarde a la reunión que empieza en media hora, no me va a dar tiempo llegar. De eso estoy muy segura. 

—Cálmate —La voz pastosa de Rachel llega hacia mi y le saco el dedo corazón. 

—¡Mario! —Grito lo más que puedo. Mi cabeza vuelve a palpitar más fuerte... Demonios.

Se escuchan hasta aquí los pasos fuertes de Mario — él siempre es rápido — 

Abren la puerta de golpe y llevo una mano a mi frente.

—¿Qué sucede jefa? —Trae un arma en su mano y tres hombres lo acompañan. 

—Nadie se ha metido aquí —Bufo enojada. 

»Necesito que llames a la oficina y digas que voy retrasada. Que no inicien la junta sin mi —Asiente, guardando su arma. Observo a los otros guaruras que me ven y detallo también mi vestimenta... Estoy en sostén y un short corto ¿En qué momento de la noche quede así?

Suspiro y enarco una ceja en desaprobación, se dan cuenta de su error y se dan la vuelta. 

—Como ordene —Se da la vuelta para irse. 

—Salimos en 20 minutos —Escucho por su parte un «de acuerdo» y cierro la puerta. 

—Tus guaruras te querían comer —Ruedo los ojos... Todos los hombres son iguales, ven a la mujer como si fuera una simple carne. Por eso no me enamoro y también porque debo ver bien de quien lo hago, en este mundo que estoy metida nunca se sabe. Y he escuchado bastante casos de que el marido delató a la mujer o incluso la mujer al hombre. Siempre he tenido cuidado y así va a ser siempre —Si esta a mi alcance —.

—Imbéciles que son. Están buscando que los despida —Antes que diga algo me meto al baño para darme una ducha. 

Diez minutos después — más o menos lo que calculé — salgo envuelta en una toalla. Me apresuró a buscar algo que ponerme, ya que voy bastante retrasada. 

Mi mejor amiga se volvió a dormir, ya me lo imaginaba. 

Saco un vestido vino tinto ajustado al cuerpo los combinó con unos botines negros y estoy lista, no sin antes colocarme la ropa interior. 

Veo la hora otra vez y como pensé tarde más de 20 minutos. Me echo perfume, agarro mi cartera, mi celular y me encamino para irme; me maquillare en el auto, aquí no me da tiempo. 

—Vamónos ya —Suelto apresurada mientras bajo las escaleras. 

—¿No vas a comer nada mi niña? —Mi nana pregunta con el plato ya servido.

—No nana... Voy tarde, como algo en la oficina —Le doy un beso en la frente para irme.

—Espera ahí mi niña... —Se encamina a pasos apresurados a la cocina y la espero, no puedo irme sin saber que fue a buscar. Seria una desplante para ella y no me gusta hacerlo y menos a ella que es como mi madre. 

»Esto es para que lo comas en el camino —Me extiende una manzana, un envase con fruta y un jugo sin destapar. Le sonrió, ella siempre se preocupa por mi. 

—Gracias Nana, te amooo —Vuelvo a darle otro beso y salgo para terminarme de ir. 

El día pasa bastante agitado, al final si llegue tarde a la junta. Cuando entre los accionistas ya estaban con su mala cara y eso que yo estoy a cargo. No le di importancia y comencé con la junta como se debe y al final terminaron satisfechos con las mejoras que se le va a hacer a la empresa para ganar más cliente. 

"B. R Asociados" no solo es una empresa fachada, también lo es en realidad; mi padre se encargo de eso para no levantar sospechas. 

Como el siempre lo decía "todo el tiempo va a ver alguien que quiere meter sus narices en donde no lo llaman". Es por eso, que siempre hay un plan B y es nuestra solución si el plan A no funciona. 

Hasta ahora esta la demanda que nos levanto la policía, sucedió por un simple descuido y la lengua suelta de uno de mis hombres — que en paz descanse —

Por otra parte, lo que no ha podido cambiar es que los Federales estén metiendo sus narices cerca de mis empresas; siempre están investigando, indagando de más. Me he encargado de dejar pistas falsas y puede que haya comprado algunos de sus hombres para que me mantengan informada de todo, pero es como si lo resolvieran todo, solo que no han indagado lo suficiente para yo ir a la cárcel — si no escapo antes —

Desde pequeña me entrenaron para esto, para seguir con esta vida. Ya que soy hija única se supone que soy la heredera. Mi madre no quiso tener más hijos, solo a mi y después desapareció. La verdad me dolió que mi madre me haya abandonado cuando tenía apenas 8 años, pensé que me quería pero todo fue una ilusión. Solo se fue un día y no volvió, al otro día cuando desperté no estaba, se había ido y parte de mi corazón con ella. La amaba, era mi madre pero no fue suficiente para ella, nunca lo fue.  

Desde entonces mi padre me enseño lo necesario de envolver, negociar, manipular armas e incluso matar y sin contar muchas cosas más, que me trajeron hasta aquí. Se que no es algo que un padre debe de enseñarle a sus hijos pero para mi era mi única opción. Esta vida es mi única opción. No hay más, solo esa. 

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Estos días han pasado súper lento para mi o no se si es por que he estado muy ocupada con el trabajo. Dirigir varias Empresas, no es fácil. Todavía hay cosas que no entiendo, pero siempre he sido una mujer que nada le queda grande; si no se puede se busca la solución. Me facilita las cosas de esa manera. 

—Buenas tardes —Me sobresalto al escuchar esa voz. Lo que me faltaba. Ya se me hacia raro no saber de él en estos largos 5 días. 

—¿Cómo entró? —Lo fulminó con la mirada. Siempre entra sin anunciarse, mi secretaria a veces es una inútil. 

—Su secretaria no estaba en su puesto y solo entre —Se encoje de hombros y se sienta sin mi consentimiento. Me froto los ojos, para aplacar un poco el ardor en ellos. 

—¿Qué hace aquí? 

—Vine a hablar con usted de la demanda. Necesito información jefa —Ruedo los ojos. 

—Creo haberle dicho todo ya Señor Matthieu.

Mi celular suena y quito la vista de Evans para saber quien llama... Es una video llamada y de mi mejor amiga, es raro. 

Acepto la llamada y al momento me doy cuenta del porqué de su llamada. Frunzo el ceño, mientras veo a mi mejor amiga desnuda, solo le puedo visualizar unas partes de los senos y su trasero. Mientras que el tipo esta con el cabello desordenado, desnudo y su abdomen se le ve increíble al descubierto, lo único es que no se le ve el rostro; aun así no esta nada mal. Creo que Rachel esta en cuatro o algo así y el tipo esta detrás de ella. 

—Hola mi amor... —Su voz suena jadeante. 

—No puede ser. No otra vez Rachel —Ella sonríe con diversión. Mi mejor amiga tiene el fetiche de que la vean teniendo sexo y como soy como su hermana es a mi a quien busca. La primera vez, si estaba sorprendida pero ya me he acostumbrado a eso, solo que hoy no estoy sola y tampoco traje auriculares. 

—Ya sabes del porqué de mi llamada... Ohh Dios —Gime fuerte y se escucha en toda la oficina. Observo a Matthieu que esta sorprendido. Mis mejillas se tiñen de rojo y veo el celular otra vez. 

—Mala hora para llamar Rachel —El tipo la agarra del cabello para atraerla más hacia él... El celular se mueve un poco, pero después Rachel lo acomoda otra vez. 

Las estocadas que le da son fuertes, hasta aquí suenan. Ella solo gime fuerte; lo hace porque se siente observada. Miro otra vez a mi acompañante y esta con una sonrisa divertida en su rostro. 

—Mirame Giss —Las tetas de Rachel se ven más de cerca. No es la primera vez que la veo desnuda puede que este hasta acostumbrada. Además digamos que he probado de ellas... Mi mejor amiga y yo hace algo de tiempo hicimos un trio, fue increíble. Siempre hemos sido liberales en esta parte del sexo, nos gusta experimentar y quien más que ella para acompañarme. 

—Lo hago, lo hago —Aprieto un poco las piernas para calmar el palpitar que se esta creando en el centro de ellas. Esto es como ver porno en vivo. 

Así paso los minutos entre estocadas, nalgadas, gemidos, jadeos e incluso algunos grititos de parte de Rachel. Cuando por fin acaban, yo estoy excitada y algo avergonzada por esta situación. 

—Te amooo —Logra decir entre jadeos —Nos vemos en la noche para hablar del trio que quiero volver a hacer contigo —Me ahogo con mi propia saliva. Asiento cuando ya pasa y corto antes que diga algo más.

Me enderezó en la silla, retomando mi postura en total silencio. Ninguno de los dos dice nada y yo no lo miro. Hasta que me decido y lo veo. Matthieu Evans me observa con diversión, paso saliva algo nerviosa. 

—Eso fue una conversación algo interesante... ¿No cree señorita Becher? —Se levanta de su asiento y puedo ver el bulto de su pantalón, paso saliva otra vez. El esta excitado y yo también, ahora mismo te odio Rachel. 

Sé profesional Gisselle. Profesional. 

—Si —Articulo en un susurro. 

Se acerca peligrosamente a mi y me levanto de la silla para retroceder, me es imposible. Me toma de la mano antes que pueda hacerlo.

—¿Entonces, volver a hacer un trio? —Su rostro esta cerca del mío, sus pupilas dilatadas y mi respiración entrecortada no es una buena situación. Esto grita problemas. 

Solo asiento. Sonríe de lado, acercándose más. 

»Es usted una mujer muy interesante señorita Gisselle —Suelta en un susurro ronco. 

—Puede que si —Le sigo el juego. Este hombre me desarma con solo hablar. Esto es malo. Muy malo.

—Acabo de descubrir que a usted y a mi nos excitó esa conversación.  No se imagina lo duro que estoy, con solo imaginármela a usted gimiendo para mi —Jadeo. E instintivamente dirijo mi vista hacia su pantalón y vuelvo a jadear al verlo. 

»Se que le excita verme así. Estoy muy seguro que sus pezones están endurecidos y su centro húmedo. 

—No haga eso... —Me acaricia en mi escote, mi piel se eriza por su contacto. 

—También estoy muy seguro que se calienta y humedece más con mis palabras. Le gusta que le hablen sucio, lo puedo ver en su mirada —Roza sus labios con los míos. Me voy a arrepentir después pero es lo que quiero ahora. Joder, lo deseo.

Lo atraigo hacia mi y lo beso. Gimo ante el contacto de sus labios con los míos.

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