Érika Camel
Despertar y encontrar al dios divino Derek Mayer a mi lado fue excepcional.
Me calmo el alma sentirlo tan cerca de mi, su presencia otra vez me llenaba de energía positiva, su cercanía en unión con la excelente noticia de que el bebé estaba seguro y calentito en mi vientre me emociono al punto de casi saltarme las lágrimas de los ojos. Logré contenerme, pero no pude evitar que se notaran acuosos.
Derek sin duda se dio cuenta, pero s ecu tuvo de hacer algún comentario al respe