Érika Camel
Envuelta en los brazos de Derek, los miedos parecen adormecerse, y los minutos transcurren como en cámara lenta. Me mantengo sosegada, aunque no por voluntad propia. Delegue en él el timón de la nave, confió en sus cualidades de piloto. Él tratara de protegernos de todo, sé que eso hará. No me puede decepcionar otra vez, no de que me admitió que me amaba d ese modo tan romántico.
El trayecto de la ambulancia a la clínica se me hace eterno, he perdido poco a poco la noción del ti