VICTORIA
Espero ansiosa la fiesta de bienvenida del bebé, el ambiente en casa se siente en paz por fin, se terminó la guerra y las reuniones en la mesa ya no son un campo de batalla; ahora en lugar de insultarnos y ofendernos nos sentamos y hablamos de cosas de bebé, menús, invitados y decoraciones, aunque Olga sigue llamándome trepa ya no me molesta, creo que lo hace por costumbre y es el sobrenombre que ella me dio, por lo que ya hasta le tengo cariño. Mi suegra parece genuinamente emocionada