VICTORIA
A pesar de los eventos horribles logro dormir plácidamente, aunque debo admitir que la compañía y apapachos de Arthur fueron los que me reconfortaron e hicieron que me sintiera mejor. Ahora que ha llegado la mañana vuelvo a sentirme acongojada, no quiero ver a nadie, no quiero salir de la cama, no quiero enfrentar al mundo y estoy segura de que si me llego a cruzar a la maldit. vieja, va a correr sangre. Mi esposo y mi tía tratan de subirme el animo, pero estoy en un estado total de de