Mundo ficciónIniciar sesiónCuando pasé por lo de Amy a despedirme y devolverle las llaves, me sorprendió que me preguntara si podía venir a la mansión por un par de días.
—Estoy harta de estar aquí encerrada —dijo.
—Si no te molestan los ruidos de la obra a partir del lunes, vámonos.
—Oh, cierto, la casa de huéspedes. No me importa en absoluto.
Así que empacó uno de sus bolsos para llevar elefantes







