Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes fueron ruidosos y ajetreados, con los contratistas preparándose para comenzar a trabajar el lunes. Y la semana siguiente me bastó para saber que me la pasaría tachando días como un preso hasta que terminaran la obra y se largaran. Los ruidos y gritos constantes no eran lo peor, ni siquiera el desastre que hicieron de ese lado del jardín, ni el polvo que ninguna ventana cerrada detenía si tan siguiera soplaba una leve brisa desde la casa de huéspedes. No, lo peor era que es







