Mundo ficciónIniciar sesiónComo si presenciar la limpieza me hubiera debilitado, tan pronto Isaac y Trisha dejaron el sótano me sentí mareada y fatigada. Amy me vio vacilar y me ayudó a volver a sentarme.
—No puedes quedarte aquí, Fran —dijo preocupada.
—Mañana —murmuré, tanteando para meterme en mi saco de dormir.
Suspiró para tragarse lo que hubiera querido decirme y me ayudó a acomodarme.
—Aquí es







