Mundo ficciónIniciar sesiónLa tenue luz dorada del amanecer llenaba el sótano cuando abrí los ojos. Amy y Trisha estaban acuclilladas a mi lado.
—Mierda —gruñí—. ¿Ya?
—Fuiste tú quien dijo al amanecer —sonrió Trisha, haciendo gala de su buen humor a prueba de balas, a pesar de que moría por dormir cuatro o cinco horas más.
—Vamos. Precisas prepararte cuanto puedas —terció Amy.







