Quien juega con fuego...
Marla tuvo que fingir una sonrisa cuando confirmó que se trataba justamente de Jerónimo Caligari.
—Esto si es una casualidad algo grande —Jerónimo comentó con cierto sarcasmo en sus palabras. Karla se quedó sorprendida al ver que su amiga conocía al magnate millonario y jefe de su italiano.
—Lo mismo pienso —comentó Marla.
Salvatore cruzó miradas con Karla. En un intento por calmar un poco lo tenso e incómodo que se mostraba aquella conversación, terminó diciendo:
—Jefe, quiero presentarle