Nueva York, 31 de marzo de 1930
Madelaine, despertó con una sonrisa traviesa en sus labios, con sus ojos entrecerrados observó a su esposo, quien aún seguía dormido. Después de la conversación que habían tenido, su relación parecía estar fortaleciéndose paso a paso.
Ese fin de semana, habían pasado tiempo juntos, yendo a diferentes lugares y aunque Blake estaba renuente a hablar de él, Maddie pudo descubrir otros aspectos de él que le gustaban. Estando de buen humor, su esposo era una persona