Después de su conversación, Maddie se fue relajando y se durmió plácidamente. Blake, se quedó mirándola, sin darse cuenta esbozó una sonrisa mientras lo hacía.
_ Eres mi gatita, mi pequeña y brava gatita. Pero por mucho que pelees, no vas a ganarme. No podrás conmigo _ musitó, cruzándose de brazos.
Se quitó la ropa, y se acostó al lado de la joven. Se quedó mirándola hasta que el cansancio lo venció y se durmió. Después de varias horas, Maddie se despertó, encontrándose con que Blake la ten