Capítulo 244 Por él, todo.

Apenas escuchó el anuncio del mayordomo, Don Vitale se detuvo en seco. Se giró lentamente clavando la mirada fúrica y atónita sobre el hombre.

— ¿Qué dijiste? —preguntó con voz baja, cargada de gravedad.

— Que la señora Madelaine, dice saber en donde se encuentra el señor Santino —repitió el hombre, visiblemente nervioso ante la intensidad en los ojos del Don.

Carlo Vitale no perdió ni un segundo de tiempo. Caminó con rapidez directamente a su despacho con su hombre de confianza y su consiglier
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