La mansión de los Aston resplandecía con una calidez sutil, la luz tenue de las lámparas de cristal y las velas dando una atmósfera acogedora a la ocasión. El salón estaba adornado con delicados arreglos florales, que contrastaban suavemente con las paredes de tonos neutros. La chimenea chisporroteaba en un rincón, añadiendo un toque de elegancia y serenidad al ambiente.
Maddie se encontraba junto a su madre, que había supervisado todos los detalles de la recepción. Aunque la ocasión era sencil