Una sonrisa se instaló en mis labios cuando sentí como un par de suaves y grandes manos cubrían mis ojos y a mi alrededor todos empezaban a cantar el feliz cumpleaños.
Mientras algunos de mis compañeros de la oficina y mi bello novio cantaban, pensé en lo poco que había pasado de tiempo y en lo mucho que he conseguido hasta entonces. No estoy segura, pero creo que han pasado unos ocho o nueve meses desde que empecé a trabajar para Karim en su casa, cinco de lo que sucedió con la loca destornill