Mundo ficciónIniciar sesiónAlessandro Santoro abrió sus ojos en medio de la oscuridad de su cuarto, una sonrisa se posó en sus labios ante el recuerdo de lo que para él fue la vagina más apretada y húmeda en la que había podido ingresar, y como si de un acosador se tratara, lo segundo que hizo fue prender los monitores de vigilancia, solo para ver qué era lo que su hermosa cautiva estaba haciendo.
La cámara que estaba en el florero, sobre el mueble al lado







