Nos separamos agitados y los labios hinchados. Nos miramos por pocos segundos antes de volver a fundir nuestras bocas en una sola. Todo a nuestro alrededor se redujo a nada. Ambos nos encontrábamos perdidos en la boca del otro y ninguno se quería detener; todo lo contrario, nuestros labios exigían por más, pero no más de solo besos.
Desciende sus labios por mi barbilla, dejándome con ganas de seguir probando sus besos, pero su boca recorriendo mi piel con suavidad es abrumador y maravilloso. Es