Aún recuerdo el día en que la conocí, lo hermosa que se veía en ese vestido blanco y en su largo cabello ser revuelto por el viento. Recuerdo muy bien lo cautivado que me dejó al dormir como un ángel a mi lado. Aunque en ese momento no me atreví a ponerle un solo dedo encima, lo cierto era que moría por tocar su piel y asegurarme de la suavidad que a simple vista se notaba en ella.
El destino estuvo a mi favor y me puso al amor de mi vida en mi camino cuando menos lo esperaba, ahora que la teng