Llegamos a una casa grande en medio de la nada. Todo del lugar me enamoró; la ubicación, la privacidad, lo hermosa que se ve la casa por fuera e incluso el camino desde el portón hasta la entrada era muy bonito y rodeado de arbustos. Jacob detuvo el auto en la cochera y bajó del mismo, para después ayudarme a bajar a mí y rodear mi cuerpo con sus brazos desde atrás. No imaginaba una casa tan grande para solo nosotros dos, aunque fuera preciosa, era mucho espacio para que solo nosotros viviéramo