CORA
Con cada milésima de segundo que iba transcurriendo y Jacob no aparecía, los nervios se acrecentaban en mi interior. Había pensado durante muchos días hacer la cena y confesar al fin mis sentimientos, después de todo, mi corazón ya se encontraba bajo su poder desde hace mucho tiempo y una parte de mí se negaba a aceptarlo quizá por miedo de salir herida. En mi mente todo estaba claro, las palabras que iba a decirle y esa pequeña sorpresa que tenía preparada y estaba segura que iba a gustar